jueves, 2 de abril de 2015

2015 04 02 Val de San Lorenzo y Santa María de Nogales.

Lana y piedras, menudo telar.

La Virgen sobre un nogal.
Petroglifo.


















Salimos temprano de Gijón con Alejandra y Slow,  ahora los días se alargan y las "distancias se hacen mas cortas",  empiezan a brotar con la primavera rutas de quinientos (y pico de cigüeña) Km,s, mas tiempo para disfrutar y conocer. Quedamos con César y Daniel en la Ermita del Buen Suceso, bueno mas bien en el restaurante del mismo nombre y de ahí Cesar nos llevaría por un recorrido que me trajo buenos recuerdos de otros tiempos y en otras circunstancias, el cocido maragato, pastas, quesos, jamones y embutidos, miel de brezo, mantas. Astorga, Val de San Lorenzo, Luyego, Quintanilla de Somoza, Tabuyo del monte, Val de San Román, Priaranza, el Teleno.
Llegamos al embalse de Villameca

y seguimos. 
"callejeando" Hasta Astorga,
por carreteras asfaltadas
o no tanto, que para eso pusimos los tacos,
hasta Val de san Lorenzo.
En el parque aparcamos y a dar una vuelta por el pueblo,
despacio,
tranquilos
no a lo burro,
aprendiendo idiomas.
Cocido maragato, cocido maragato......cocido de calor
y no es verano.
Cerrado
cerrado
cerrado,

entramos al centro de interpretación textil "la comunal", que esta abierto.

En este vasto telar 
tejedor de la palabra , 
cual una tela de araña 
hilas de verso en verso. 
Las delicias de ese beso.
La traición de mala entraña.
Llantos de amores perdidos.
¡Gloria! a los correspondidos.
Iras y tempestades. 
Ternuras y veleidades. 
Sueños y realidades. 
De la razón miramientos, 
y el corazón sentimientos.
Del ayer y del mañana. 
Del hoy y del infinito. 
Todo confeso y contrito 
en un verso lastimero. 
Todo alegre y placentero 
¡Que me quiere el que yo quiero!
En este basto telar 
tejedor de la palabra. 
La inescrutable maraña 
deshilas de verso en verso 
de tu mente creadora 
grande como el Universo . 
V.Nas.
Tomamos nota
cerrado.
Ermita de San Antonio de 1.719

otros que escriben raro.
Cerramos la puerta del pueblo y a seguir rodando
hasta
Val de San Román
entramos por 
San martin de Agostedo (Martino Gostez).
Iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Expectación.
Seguimos por lo verde, pero por el asfalto
un rato que pronto habría que poner los "tacos"
para poder llegar hasta las piedras grabadas.
aparcamos y seguimos la señal.





Agua para resaltar los laberintos, pero no hay suficiente,
dejamos ahí el pedazo G.P.S., por poco no me cabe en la maleta
y seguimos por la pista
contemplando, paramos a cambiar las ruedas
y retomamos el asfalto
hasta
Iglesia de San Salvador, Quintanilla de Somoza, aguaaa se oía desde el Teleno,
seguimos callejeando,
la ermita de Santa Ana.
Llegamos a Luyego de Somoza,
que bueno el bacalao ajoarriero, bacalao ajoarriero....... uf que sed.
Seguimos por los colores
hablando de colores, como presta ir en moto
no hay color, ves todos los detalles.
Seguimos por allí,
ahora para allá 
hasta llegar aquí
el Jerte,
a no Santa María de Nogales.
El 20 de diciembre de 1.164, la viuda del Noble Vela Gutiérrez, Doña Sancha Ponce, traspasa a la Orden Cistercience de Santa María de Moreruela todas las posesiones y pertenencias del territorio de Nogales en derecho hereditario para que construyan otro monasterio que se llamaría Santa María de Nogales.
A partir de este momento y hasta que los monjes abandonaron el monasterio, a mediados del siglo XIX, la Comarca del Ería estuvo regida según las pautas de la Orden. Este asentamiento estableció el modelo de repoblación y nueva ordenación a todos los niveles; social, cultural, agrícola y económico. Al mismo tiempo significó la aparición de la Villa de Nogales, formaba en principio por los siervos y criados de los Monjes.
Sin una construcción suntuosa, Santa María de Nogales está emplazada según los criterios de la orden del Císter: un valle de tierras fecundas, abundancia de agua, y soledad impresionante. Durante más de siete siglos destacó por ser cuna de grandes varones, emporio de letras y ciencia, de donde salieron consejeros reales y catedráticos para la Universidad de Alcalá.
También salieron de aquí joyas como los restos de Don Suero de Quiñones, descendiente del famoso caballero que protagonizó la gesta del Paso Honroso, y de su esposa, Elvira de Zúñiga, que yacen en la Hispanic Society de Nueva York, en el interior de dos espléndidos sepulcros que salieron de este monasterio en 1.913.
En la actualidad, solo se conservan las ruinas y los restos de su grandeza: paredones dispersos, la espadaña de la Iglesia y el arco de entrada principal con su escudo heráldico. Sin embargo, el paraje que lo circunda, huerta fértil, abundante vegetación, árboles frutales y las aguas del río Eria, invitan al paseo relajado, la contemplación y el disfrute de la naturaleza.
Cuenta la tradición que en Hospital de Órbigo, en el año 1434, Año Santo, tuvo lugar la hazaña del Paso Honroso, protagonizada por el señor Don Suero de Quiñones y nueve de sus caballeros.
Suero de Quiñones pidió audiencia al rey Juan II de Castilla para exponer una petición. El rey se hallaba por entonces en el Castillo de la Mota (Medina del Campo -Valladolid) con toda su familia. 
La petición era obtener el permiso para llevar a cabo un torneo especial en que tendrían que participar a la fuerza todos los caballeros que pasaran por el lugar elegido, que era el puente de Hospital de Órbigo, situado en la ruta leonesa del Camino de Santiago. Si se negaban a participar, debían depositar un guante en señal de cobardía y atravesar el río vadeándolo.
Las justas tuvieron lugar desde el 10 de julio hasta el 9 de agosto, interrumpidas únicamente en la festividad de Santiago. Don Suero llevaba colgada al cuello cada jueves una argolla metálica, como prueba de amor hacia su dama. El motivo para proponer las justas del puente era poderse librar de dicha argolla peregrinando a Santiago después de haber vencido a todos los caballeros que se presentasen en dicho puente y tras haber roto 300 lanzas.
El rey le dio permiso y ofreció toda clase de facilidades. Invitó a los mejores caballeros del reino a que pasasen por el camino de Hospital de Órbigo hasta que Quiñones pudiera cumplir la prueba.
Herido al fin Don Suero, marchó en peregrinación a Compostela. Allí, depositado en la capilla de las reliquias catedralicias, se conserva la cinta azul propiedad de su señora que el caballero portara en prenda,alrededor de su brazo, mientras duró la gesta.
Cruzamos el pórtico de las elegantes y majestuosas ruinas
y recorrimos el desordenado orden de los derrumbados muros.
Fray Juan de Claraval desesperado pasea por los alrededores contemplando
la espadaña que permanece aún altiva. Los pájaros no volvieron a anidar,

cogió el tren el profanador y embargado el expoliador, algo se pudo salvar.

Quien sacará las almas del purgatorio ahora que no hay rezos,
ni llamas de velas encendidas.
¿Será un alma perdida

cada piedra caída?.

En la capilla de la Iglesia, hoy en ruinas, se encontraban sepultados D. Vela, Dª Sancha y su hijo, Dª Aldonza Alfonso, hija de Alfonso IX , así como varios miembros de la familia Ponce de Cabrera. 
Cuando la capilla mayor pasa a ser propiedad de D. Suero de Quiñones y Zúñiga será enterramiento de sus padres Diego de Quiñones y Elvira de Zúñiga. En la iglesia también descansaban los cuerpos de abades y obispos y por cada misa que se dijese en la capilla del Santo Cristo se sacaba un alma del Purgatorio por privilegio del Papa Gregorio XIII dado en 1580.
Ruinas 
Memorias venerandas de otros días, 
soberbios monumentos, 
del pasado esplendor reliquias frías, 
donde el arte vertió sus fantasías, 
donde el alma expresó sus pensamientos.
Al veros ¡ay! con rapidez que pasma 
por la angustiada mente 
que sueña con la gloria y se entusiasma 
la bella historia de otra edad luciente.
¡Oh Quisqueya! Las ciencias agrupadas 
te alzaron en sus hombros 
del mundo a las atónitas miradas; 
y hoy nos cuenta tus glorias olvidadas 
la brisa que solloza en tus escombros.
Ayer, cuando las artes florecientes 
su imperio aquí fijaron 
y creaciones tuviste eminentes,
fuiste pasmo y asombro de las gentes, 
y la Atenas moderna te llamaron.
Águila audaz que rápida tendiste 
tus alas al vacío 
y por sobre las nubes te meciste:
¿por qué te miro desolada y triste? 
¿dó está de tu grandeza el poderío?
Vinieron años de amarguras tantas, 
de tanta servidumbre; 
que hoy esa historia al recordar te espantas, 
porque inerme, de un dueño ante las plantas, 
humillada te vio la muchedumbre.
Y las artes entonces, inactivas, 
murieron en tu suelo, 
se abatieron tus cúpulas altivas, 
y las ciencias tendieron, fugitivas, 
a otras regiones, con dolor, su vuelo.
¡Oh, mi Antilla infeliz que el alma adora! 
Doquiera que la vista 
ávida gira en tu entusiasmo ahora, 
una ruina denuncia acusadora 
las muertas glorias de tu genio artista.
¡Patria desventurada! ¿Qué anatema 
cayó sobre tu frente? 
Levanta ya de tu indolencia extrema: 
la hora sonó de redención suprema 
y ¡ay, si desmayas en la lid presente!
Pero vano temor: ya decidida 
hacia el futuro avanzas; 
ya del sueño despiertas a la vista, 
y a la gloria te vas engrandecida 
en alas de risueñas esperanzas.
Lucha, insiste, tus títulos reclama: 
que el fuego de tu zona 
preste a tu genio su potente llama, 
y entre el aplauso que te dé la fama 
vuelve a ceñirte la triunfal corona.
Que mientras sueño para ti una palma, 
y al porvenir caminas, 
no más se oprimirá de angustia el alma 
cuando contemple en la callada calma 
la majestad solemne de tus ruinas.
Salomé Ureña de Henríquez.
Salimos por donde entramos sin llevarnos nada  al restaurante,
Cada vez que veo piedras rotas, como las llama Cesar, se me encoge el alma y me embarga la tristeza.
Continuamos el viaje, hasta
Alija del Infantado.
Ayuntamiento, decorado con los escudos de las provincias españolas, está coronado por un reloj y dos muñecos vestidos con trajes típicos, realizados por Fidenciano Carballo, natural de Alija.

La iglesia de San Verísimo, que data del S XIII.
El Castillo-Palacio de los Pimentel o Duques del Infantado, construido en el S. XV. En su recinto interior se encuentra el Palacio de Ponces datado en el S.XIII.
Asombrados seguimos hasta
Santa Elena de Jamuz,
el castillo de Quiñones.
Y sin rimas nos fuimos con las luces.

Nuevo año en el telar del tiempo
El tiempo teje…, y no cesa
un instante de tejer,
con los recuerdos de ayer
o el valor de una promesa.
Ahora ha desenrollado
su ovillo de lana verde,
para tejer –lentamente-
las emociones del año.
Y escogerá sentimientos
armoniosos o contrarios,
con que adornará muestrarios
para lanzar a los vientos.
Mas si hubiese terminado
el muestrario de mi vida,
no me sentiré aludida…,
y me quedaré abstraída
acariciando un verano.
Corina Bruni

Seguimos tejiendo una nueva saca en el asfalto de regreso a casa, que en la otra ya no cabe mas.

Saludos.





4 comentarios:

  1. Como siempre una crónica para paladear tranquilo y relajado..
    Muy buenas fotos y las poesías apropiadas.. gran álbum de recuerdos vamos haciendo... y las sacas a rebosar ...
    Abrazotes.

    ResponderEliminar
  2. Gracias pero lo de las fotos no cuela, otra ruta para revolver por el San Google y documentarse, recorriendo pueblo a pueblo y su historia desde el sofá.

    ResponderEliminar
  3. Sabía yo que ya habías apuntado ahí, osea que ya estuviste. Sin errar el tiro muy al sur de este norte llegamos a la piedras viejunas y rotas esta vez. Nunca fui de poesía pero estas píldoras las tomo con gusto. Si os presta a nosotros nos presta.
    Saludos y el trabajo de sofá no deja de ser trabajo.

    ResponderEliminar
  4. Hace muchos años que apuntaba al Teleno, tantos que no se si algún laberinto lo grabaría yo, buenas pitanzas por esos pueblos y la saca llena para casa de productos de la huerta, tales como lomo, chorizos, miel, queso y jamón. Muchas caminatas y la atención puesta en otras cosas. Las piedras viejunas y rotas sabía de su existencia pero fisicamente no había estado no, gracias por llevarme a la puerta de mis recuerdos, muy guapa la ruta que nos preparaste.

    ResponderEliminar