domingo, 25 de marzo de 2018

2018 03 25 Moeche y Andrade.

Irmandando

Hoy toca salir a costear, así que cogemos la traila y sin rumbo fijo nos dirigimos hacia El Ferrol, antes del Caudillo, si las señales son favorables nos indicarán donde parar, y sino, con las panorámicas de la costa ya tenemos bastante. Algo nos va a ir mandando hacia los irmandiños.

Escudo de Puentedeume.           Escudo de Moeche.

La primera parada para disfrutar las vistas de la ría de O Barqueiro.

Baliza de a punta do castro.

Otra vista de la ría.
En eso que va uno disfrutando de la carretera y aparece una señal que pone: por ahí hay algo que ver, damos la vuelta y seguimos la flecha..
Nos acercamos a fisgar.

Comedero hay y sitio amplio para aparcar también.
Empiezan las risas y nada mas bajar a Dana empieza la lluvia, que estamos donde estamos.
Que si vamos al cabazo, al bar
o a Sagrado,
aquí no hay prisa.
Vemos salir gente, así que al castillo.
El Castillo de Moeche medieval del siglo XIV, perteneció a los Andrade, en la actualidad es propiedad de la Casa de Alba.
El castillo de Moeche ejercía su jurisdicción sobre las parroquias de Santa Cruz y San Xurxo (Jorge).
Aquí se administraba justicia y quedaban confinados los reos. En el siglo XVIII es cabeza de todos los dominios jurisdiccionales del Conde de Lemos en esta parte del reino.
En el año 1477 Pedro Álvarez de Osorio, conde de Lemos manda hacer los escudos con sus armas, las de la de la casa de los Castro y la de los Henríquez.
Escudo de los Osorio y los Henríquez.
Siga la flecha, por 2,50€ cada uno nos colamos.
El Castillo fué uno de los primeros protagonistas de las revueltas irmandiñas del año 1431.
Los miembros de la Irmandade Fusquenlla desde Ferrol, liderados por Roi Xordo fidalgo de la Casa de los Andrade, marcharon a enfrentarse con su Señor Nuno Freire de Andrade, este antes de ser acorralado huyó al castillo de la familia en Puentedeume.
Los Irmandiños derrumbaron el Castillo  de Moeche, una vez vencidos, en el año 1468 fueron obligados por Pedro Álvarez de Osorio, Conde de Lemos, a reconstruirlo y pagar las costas.
En 1890 la Casa de Alba ordena la venta por dos mil reales de la piedra, pero la presión popular impide que se realice esta evitando la desaparición del castillo.
Los muros son de entre 11 y 13 metros de altura de granito de Forgoselo.
Nos colamos por todas las dependencias.


En lo que fueron la cocina y los aposamientos se encuentra el aula didáctica.





Origen de la descendencia del apellido Castro siglo XVIII
También son tres.
Una vez documentados con el vídeo y los diversos carteles en la primera planta vamos al ascensor.
que nos llevará al paseo de ronda.
Fisgaderos

Lar.
La torre del homenaje tiene 18 metros de altura.

El 22 de abril de 1949 el castillo está protegido por la Ley de Patrimonio Histórico Español.


Entramos

y asomamos
Esta dependencia está llena de marcas de los canteros
que montaron el exin castillos.

Subimos y vértigo no da.


Por aquí no es,
bajamos de la azotea que no está el día para tumbarse en la hamaca.
Salimos y como todavía nos queda carrete seguimos sacando fotos.



Escalera de acceso al adarve del paseo de ronda.

Desde el paseo de ronda controlamos a los vasallos,

no es la hora de la siesta y están holgando,
así no llenamos las arcas.


Que raro, pero si es una mujer, bueno los hombres estarán en el torneo,
o en los oficios, mira a ver.
Pues no se ve a nadie.
Andandarán.
Mientras llenamos la saca buscamos la salida,
del paraguas que ya no llueve.
Crucero en piedra serpentina de 1905, de la escuela de Antonio Rodríguez.
Curioso el liquen, parece que el Cristo esté sangrando.

"Visitamos" La iglesia de San Xurxo del siglo XVIII,
de estilo barroco y es iglesia de asilo.

Capilla de Mesía.
Escudo de armas de la Casa de Rañal.

Ni acercarnos al cabazo,
que estamos bajo estrecha vigilancia.
Aprovechando que ya no llueve dejamos la parroquia.
San Xurxo de Moeche desde la carretera.

Seguimos hacia El Ferrol....
llegamos a Puentedeume.


Sobre la Pena Laboreira se alza el Castillo de los Andrade, un lugar estratégico y de gran importancia defensiva que servía para dominar la villa y comarca de Puentedeume.
Fue construido entre los años 1369, sobre una antigua fortificación, por Fernán Pérez de Andrade, primer conde de Pontedeume y Ferro.
La única entrada al castillo.

La parte mejor conservada es la torre del homenaje, de 20 m. de altura y 10 de ancho.

Conducción de agua y boca de la cisterna.

En el siglo XVI, por falta de descendencia masculina, los títulos y derechos pasan por matrimonio, a la casa de Lemos.
Fue destuido durante las Revueltas Irmandiñas de 1467.
Aplicado el extintor (apagadas las revueltas) fué reconstruido tras las revueltas por el Conde de Lemos, pasó a la casa de Lerma y en la actualidad pertenece a la de Alba.
En el siglo XIX se restauró por orden del Duque de Alba, propietario del castillo.
Es el primer monumento de la provincia de Coruña que recibió el reconocimiento de Monumento Nacional en el año 1924.
 En 1949 fue protegido por decreto y en 1985 por el Patrimonio Histórico. Esta edificación está considerada desde el año 1994 como un Bien de Interés Cultural.
Cada esquina de la torre está orientada a un punto cardinal.
Como otros castillos también tiene sus leyendas.
Cuenta la tradición que un pasadizo comunica este con el palacio de Puentedeume.
Otra cuenta que hay una dependencia secreta
donde dos jóvenes amantes fueron encerrados
y allí abandonados fallecieron de hambre.


CASTILLO
De puertas para adentro es mi casa un palacio
sin puente levadizo, sin torres, sin almenas,
sin mazmorras, soldados, fantasmas con cadenas
en el que el tiempo fluye paciente, muy despacio.
Mi casa es mi castillo. El tiempo y el espacio
no se ponen de acuerdo para darme las buenas
noches, cuando las risas se enredan con las penas
como si fueran piedras mezcladas con topacios.
De puertas para adentro todo queda conmigo,
mi silencio, mis muebles, mis poemas, mis flores,
que comparto con gusto cuando llega un amigo.
La dueña de esta casa compartirá contigo
la risa cuando rías, el llanto cuando llores
el acíbar, la sal, el granizo, el trigo.
María del Carmen Guzmán Ortega.
Llega la hora bruja, es hora de levantar el vuelo
y cambiar de parroquia.
LA IGLESIA
En la barroca iglesia de mi aldea
que recuerda los tiempos coloniales,
arrullan las palomas sus nidales
y el viento en las campanas aletea.
El oro del crepúsculo chispea
bruñendo los retablos y vitrales,
y la mano de Dios en los misales
la plata de la luna espolvorea.
Abre el ángel sus alas a María,
y preludian los pájaros en trino,
de la estrella, su eterna Epifanía.
Desgrana el Cura en salves su rosario,
y a la hora del tramonto vespertino
arde el sol, como un ascua de incensario.

Javier del Granado

NaClU2.